Es muy común que mucha gente se pregunte sobre la diferencia entre cava y champán. También es habitual tener dudas sobre si el champagne es mejor que el cava, o viceversa. Por eso, en el artículo de hoy te explicaremos las principales características de cada uno, y las diferencias que los distinguen. Ante todo, por eso, debemos recordarte que si te apasiona el Enoturismo, te aconsejamos que le eches un vistazo a los demás artículos donde te hablamos de los cavas catalanes a degustar, y una selección de vinos catalanes que puedes encontrar en cada zona. Y es que cada uno tiene sus características particulares, y esto se debe a las diferentes zonas en las que crecen las uvas: todas ellas englobadas en las diferentes Denominaciones de Origen de Cataluña.
¿En qué se diferencian el champagne y el cava?
ORÍGENES
El cava y el champagne no proceden de los mismos sitios, ya que por mucho que puedan llegar a parecerse, sus elaboraciones se encuentran en diferentes lugares.
Por un lado, el champagne es elaborado en Francia. Para concretar más, nos situamos en la región de la Champaña, ubicada al norte de París. Proviene de una zona muy concreta, bajo el paraguas de la Denominación de Origen, por lo que sólo los que se producen allí se les puede calificar como champagne.
Por otro lado, encontramos que los vinos espumosos denominados cava se originan en un país vecino, España. En este caso no se centra en una sola región como el champagne, puesto que se encuentra por todo el territorio. También obtiene su propia Denominación de Orígen, que se estableció en 1986. Se constituyó la Región del Cava, compuesta principalmente por Cataluña, y también por Valencia, Aragón, La Rioja y Extremadura.
TIPO DE UVA
Como bien explicamos más abajo, el cava y el champagne se diferencian por los tres tipos de uva que se utilizan. Gracias a ello, obtenemos los distintos sabores que caracterizan tanto a estos dos productos. Al igual que ocurre con el vino, dependiendo de la uva, su piel y características, tenemos como resultado final la peculiaridad de los dos espumosos.
En cuanto a las variedades, vemos que el cava se compone principalmente Parellada, Xarel·lo y Macabeo.
Referente a las variedades con las que se elabora el champagne cabe resaltar que se utilizan en distintas proporciones. Estas tres son Pinot Noir, Pinot Meunier y Chardonnay.
CLIMATOLOGÍA
El cava español se cultiva en un clima mediterráneo que el champagne no dispone. Esta situación favorece la maduración de la uva, dando lugar a productos con una acidez más suave que en ningún momento cubre su sabor afrutado.
En cambio, el champagne francés se encuentra en una zona típica de lluvias y muy fría. Asimismo, las primaveras se presentan bastante tardías junto a veranos muy cortos y otoños gélidos. Por este motivo, la uva dispone de poco tiempo para madurar y así se dan estos vinos tan ácidos.
En definitiva, todo esto hace que el cava se caracterice por ser más afrutado que el champagne, ya que éste último se destaca por su acidez.
¿En qué se asemejan el cava y el champagne?
En primer lugar, tanto el cava como el champagne se caracterizan por ser vinos espumosos. Este gas carbónico natural, en otras palabras, se logra a partir de una segunda fermentación.
En segundo lugar, ambos productos se elaboran gracias a tres tipos de uva distinta.
En tercer lugar, coinciden con el resto de vinos en el primer período de fermentación. Con respecto al segundo periodo, vemos que se distinguen demás gracias a la utilización del método champenoise. A este segundo período también podemos encontrar que le llaman método tradicional, ya que consiste en utilizar nuevas levaduras. Éstas, se caracterizan porque durante el momento de la elaboración y la crianza las encontramos en la misma botella en la que se realiza la tirada.
MÉTODO CHAMPENOISE O TRADICIONAL
Como bien sabemos, el método champenoise es el utilizado para elaborar tanto el cava como el champagne. Este tradicional proceso de elaboración se realiza a partir de un seguimiento que se divide en cuatro fases.
PRIMERA FASE
A partir de las uvas que utilizaremos para la elaboración del cava y el champagne obtendremos el vino base.
SEGUNDA FASE
Para esta fase será muy necesario tener a mano el licor de tirada, ya que deberemos mezclarlo con el vino base. De esta forma, procederemos a realizar la segunda fermentación a partir de juntar el vino con azúcar y las levaduras en un recipiente de cristal, en este caso, una botella que se ajuste al producto. Esto es muy importante, dado que dentro de ésta se produce una atmósfera de presión que provoca la fermentación del vino y el gas, todo gracias al paso del tiempo.
TERCERA FASE
En esta fase, nos encontramos en el período de la fermentación. Éste requiere de bastante tiempo, nueve meses en concreto. Durante esta fermentación presenciaremos cómo se produce más alcohol y gas carbónico gracias a que las levaduras ingieren el azúcar. Es en ese preciso momento en el que las burbujas se quedan dentro de la botella nadando por el líquido.
CUARTA FASE
Una vez llegado a este punto, presenciamos cómo tenemos boca abajo las botellas en los pupitres (un proceso llamado la 'remoguda' del cava y que dura uno más). Cuando los sedimentos están en el cuello de la botella, se congela esta parte para que en el degüelle sean expulsadas más fácilmente y sin perder producto.
En ese momento nos encontramos con que el producto está limpio. Y nos dispondremos a añadir el licor de expedición a esos champagnes y cavas dulces debido a la agregación de diversas proporciones de vino con azúcar.
Y es cuando entonces ya se tapa con tapón de corcho y la chapa.